Casa Isabel: Una Nueva Etapa

Queridos padres de familia y alumnos

Hoy comienza una nueva etapa para nosotros.

Después de más de un año y medio de trabajo en la Escuela de Música Parque de la Equidad, hemos decidido continuar nuestro camino de manera independiente y dar vida a un proyecto propio: Casa Isabel.

Esta decisión no ha sido sencilla. Tenemos un enorme cariño por nuestros alumnos, por sus familias y por todo lo que hemos construido durante este tiempo.

Fue en esta etapa, junto con nuestro querido exdirector Mario Monroy, que comenzamos a desarrollar el proyecto de ensambles y orquestas que hoy nos llena de orgullo. Muchos de nuestros alumnos comenzaron este proceso siendo principiantes y hemos tenido la fortuna de verlos aprender a escucharse, tocar juntos, trabajar en equipo y disfrutar de la música.

Todo eso forma parte de nuestra historia y lo llevamos con nosotros.

¿Por qué decidimos comenzar esta nueva etapa?

Nuestra decisión no responde a una sola persona ni a un solo acontecimiento.

Durante los últimos meses fueron cambiando algunas condiciones y políticas de la institución y, poco a poco, comenzamos a sentir que la manera en que se estaba planteando el trabajo ya no coincidía con nuestra forma de entender la educación musical.

Uno de los puntos que más nos hizo reflexionar fue la participación de las familias.

Actualmente, los padres de los alumnos menores de seis años pueden acompañarlos dentro de las clases, mientras que para los alumnos mayores de esa edad esta posibilidad queda restringida.

Nosotros pensamos diferente.

Creemos que acompañar a un hijo, interesarse por lo que aprende y formar parte de su proceso puede ser valioso a cualquier edad. También creemos que, cuando las condiciones lo permiten, los hermanos pueden beneficiarse de escuchar una clase y acercarse a la música.

Esta inquietud fue expresada también por los padres de familia en la reunión que sostuvieron con la Secretaría de Cultura, a través de Lilian Villanueva. En aquella ocasión se planteó la posibilidad de encontrar una solución que pudiera atender las necesidades de las familias y de la institución.

Sin embargo, en la reunión más reciente se confirmó que esta política continuaría.

Respetamos el derecho de cada institución a establecer sus propias reglas. Pero nosotros también tenemos derecho a elegir las condiciones y los principios bajo los cuales queremos desarrollar nuestro trabajo.

A esto se fueron sumando otras situaciones: dificultades de organización, condiciones de trabajo que consideramos insuficientes, una carga creciente de reuniones y actividades, y experiencias en algunas presentaciones que nos hicieron preguntarnos si realmente estábamos ofreciendo a nuestros alumnos las condiciones que creemos que merecen.

En el caso de la orquesta, por ejemplo, hemos dedicado meses a preparar repertorio y formar a los alumnos como conjunto. Cuando el tiempo de una presentación se reduce o la organización impide presentar el trabajo que los alumnos han preparado, sentimos que el esfuerzo de ellos no está siendo acompañado como debería.

Para nosotros, un recital debe ser una experiencia de orgullo, no de angustia.

El momento de dar el paso

La preparación del próximo viaje a Chetumal, del 3 al 7 de septiembre, terminó de hacernos tomar una decisión.

Además del tiempo y esfuerzo que requiere un viaje de estas características, fueron surgiendo distintas incertidumbres respecto a su organización y al acompañamiento de los alumnos.

Al mismo tiempo, septiembre representa para nosotros el comienzo de esta nueva etapa.

Después de reflexionarlo profundamente, entendimos que no tenía sentido seguir adquiriendo compromisos con una estructura de la que ya habíamos decidido separarnos.

Por eso hemos decidido no continuar con nuestra participación en ese viaje y comenzar inmediatamente nuestro propio proyecto.

No ha sido una decisión tomada a la ligera.

Ha sido una decisión tomada porque creemos que es momento de construir un espacio que sea coherente con la manera en que hemos trabajado durante tantos años.

Nuestra filosofía

Casa Isabel no comienza hoy en cuanto a experiencia.

La filosofía que la sostiene tiene más de 20 años.

Estos son algunos de los principios que siempre hemos procurado mantener con nuestros alumnos:

Respeto al alumno

Cada alumno merece un trato digno, humano y respetuoso, independientemente de su edad, género, condición social, ideología, personalidad, nivel musical o cualquier otra circunstancia.

Todos pueden aprender

Creemos que todas las personas pueden aprender música.

Cada alumno tiene su propio ritmo, sus propias capacidades y sus propias necesidades. Nuestro trabajo consiste en encontrar la manera de acompañarlo para que pueda avanzar y confiar en sus propias posibilidades.

La familia también aprende

Creemos que la educación musical no pertenece únicamente al alumno que toma la clase.

Los padres pueden involucrarse a cualquier edad, y los hermanos también pueden encontrar en la música una oportunidad para aprender, escuchar y descubrir.

La presencia de la familia nunca debe interferir con la clase ni con la concentración del alumno, pero creemos que acompañar no debería estar limitado por una edad determinada.

Aprender juntos

La formación musical no termina en la clase individual.

Tocar con otras personas enseña a escuchar, colaborar, respetar, asumir responsabilidades y disfrutar de la música como una experiencia colectiva.

Por eso queremos seguir desarrollando ensambles, conjuntos y orquestas.

Actualmente todavía no contamos con un espacio propio para hacerlo, pero ya estamos buscando alternativas para continuar con este proyecto.

Cuidar el instrumento

También creemos que enseñar música significa cuidar las herramientas con las que nuestros alumnos trabajan.

Queremos acompañar a las familias en todo lo relacionado con la afinación, mantenimiento, reparación y optimización de sus instrumentos, para que puedan estudiar en las mejores condiciones posibles.

¿Qué es Casa Isabel?

Casa Isabel no nace como una escuela de música tradicional.

Comenzamos desde nuestro propio domicilio y poco a poco iremos creciendo hacia otras opciones que ya estamos contemplando.

Aquí queremos enseñar música, formar personas, trabajar con las familias y seguir construyendo los proyectos musicales que durante tantos años hemos desarrollado.

Al principio será algo pequeño.

Y eso está bien.

Preferimos comenzar con algo que podamos cuidar nosotros mismos y hacerlo crecer poco a poco, antes que construir una estructura que se aleje de aquello en lo que creemos.

¿Y qué pasa con nuestros alumnos?

Queremos dejarlo muy claro:

nuestro compromiso con nuestros alumnos continúa.

Quienes quieran continuar sus clases con nosotros serán recibidos con muchísimo gusto.

Y quienes prefieran continuar su formación en la Escuela de Música Parque de la Equidad también contarán con nuestro respeto absoluto.

No queremos poner a ninguna familia en una situación incómoda ni pedirle que tome una decisión determinada.

Cada familia debe elegir libremente lo que considere mejor para sus hijos.

Nosotros solamente queremos ofrecer una alternativa y explicar honestamente por qué decidimos construirla.

Porque, al final, seguimos creyendo en lo mismo que hemos creído durante todos estos años:

el alumno es lo más importante.

Queremos que aprenda.

Que disfrute.

Que se sienta respetado.

Que su familia pueda acompañarlo.

Que tenga la oportunidad de tocar con otros músicos.

Y que pueda mirar hacia atrás y recordar su formación musical como una etapa positiva y significativa de su vida.

Casa Isabel comienza hoy.

Comienza desde nuestra casa, con nuestros instrumentos, nuestra experiencia y todo lo que hemos aprendido durante estos años.

Esta es la Casa de Isabel.

Y queremos que también sea la casa de ustedes.